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Felicidades Marcelino, gambeteando la vida

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Fue el pasado lunes 9 de marzo, precisamente en el acto de entrega de las Medallas al Mérito Deportivo que anualmente convoca la municipalidad, a través del EMDER, en el teatro Colón. Debía entregar un premio y se apellidaba Cornejo. Por el rostro no dudamos un instante. Era la hija de Marcelino. Y en nuestra ciudad, en el ambiente futbolero, “Marcelino” hay uno solo, Juan Marcelino Cornejo, el de la gambeta eterna.

Cuando bajó del escenario le preguntamos si el apellido correspondía a quién estábamos evocando, y lo era y es más, agregó “Está muy bien, hoy es su cumpleaños” y deslizó un ochenta y monedas, que no interesan. Solo que Marcelino está muy bien, eso es lo que importa, porque lo que hemos visto de él, hoy es materia muy difícil de conseguir.

Nació en la calle Republiquetas, cerca del Monumental de Núñez, pero por circunstancias familiares se crió en Berazategui y del potrero pasó a su evocado Argentino de Quilmes, siendo compañero de Rodolfo Micheli, figura en Independiente de los ´50.

Un día el cartero dejó el telegrama que lo convocaba al ejército. Sería destinado a la nueva Escuela de Artillería con asiento en Camet, de nuestra ciudad. El fútbol lo distrajo de sus pensamientos hacia Celina, la novia de Berazategui, con quien luego se casó. El fútbol del cuartel marcó su destino. Lo vieron gambetear, hacer goles y se lo disputaron todos. Se lo llevó Quilmes a prueba para un cuadrangular en San Cayetano y se quedó 16 años en el club deslumbrando a propios y extraños.

Fue campeón con los “cerveceros”, cuatro años. Fue titular indiscutido en cuanta selección o combinado se armara. Pudo ser jugador de Boca y por respeto a sus amigos, fichó para Argentino de Quilmes, en sus comienzos. Lo quisieron llevar a River, una tarde que volvió locos a “Pipo” Rossi y cía.

Fueron a buscarlo al vestuario porque Angel Labruna estaba en sus últimos años, y dijo no. Los amigos, Quilmes y su trabajo en el Casino, obligaron a la negativa, tal vez la decisión más difícil de su vida, o no. Porque Marcelino lo hacía todo fácil y pasaba con la pelota pegada al pié por lugares imposibles.

Hizo un gran partido ante Nacional de Montevideo, en cancha de Quilmes (Av. Colón y Marconi), bailando al áspero oriental Rodríguez Andrade y se ufanó de haber hecho el mejor gol de su vida ante Newell´s Old Boys, tras gambetear a Bernardo Griffa y tocar suavemente la pelota sobre la cabeza de Masuelli, golero rosarino.

Jugó los tres últimos años en Florida y colgó los botines en 1971, tras una final de ascenso frente a El Cañon. Para ellos jugaba Herminio “ Pierino” Gonzaléz.

¡Viva el Fútbol señores!…¡Feliz cumpleaños querido Juan Marcelino Cornejo !

Por Armando Raúl Fuselli 

 

admin

2 Comments

  1. Que suerte tener gente que conoce de apellidos y trayectoria, para algo sirven los periodistas veteranos, Grande Presidente.

  2. Una memoria viviente del fútbol como la de Armando Fuselli está siendo desperdiciada por los medios masivos de comunicación de nuestra ciudad. Despierten señores y colaboren para que nuestra juventud se entere de muchas historias deportivas, y tal vez tomen ejemplos de vida que seguramente les aclararán el camino mucho mas que la difusión reiterada y perturbadora de robos, violencia, accidentes de tránsito (alcohol y droga de por medio), etc, etc, etc. Difundan un poco de aire fresco POR FAVOR.

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